Percepciones negativas de las criptomonedas

2024-09-22

Las criptomonedas han experimentado un rápido crecimiento y adopción durante la última década, ofreciendo una nueva frontera para las transacciones financieras, la inversión y la innovación. A pesar de estos avances, siguen viéndose empañadas por varias percepciones negativas, centradas principalmente en su uso para actividades ilícitas, evasión fiscal y la falta de supervisión regulatoria. Estas preocupaciones han contribuido a la estigmatización de las criptomonedas, moldeando la opinión pública e influyendo en las políticas regulatorias en todo el mundo.

Criptomonedas y actividades ilícitas

Una de las percepciones negativas más significativas de las criptomonedas es su asociación con actividades ilegales. Las características inherentes de las criptomonedas, como el seudónimo y la descentralización, las hacen atractivas para diversas formas de uso ilícito. Esta percepción no es infundada, ya que las criptomonedas se han utilizado en casos de alto perfil que involucran tráfico de drogas, lavado de dinero y otras actividades delictivas. Algunas de las actividades son:

La Dark Web y las empresas criminales

La asociación de las criptomonedas con la Dark Web ha sido particularmente dañina para su reputación. La dark web es una parte encriptada de Internet que no está indexada por los motores de búsqueda tradicionales, donde a menudo se llevan a cabo actividades ilegales. Las criptomonedas han sido el medio de intercambio preferido en este espacio debido a su relativo anonimato y facilidad de transferencia a través de las fronteras. Un ejemplo destacado es Silk Road, un mercado negro en línea que se utilizaba principalmente para la venta de drogas ilegales y otro contrabando. Silk Road aceptaba exclusivamente Bitcoin para las transacciones, lo que permitía a los usuarios operar con un grado de anonimato que los métodos de pago tradicionales no podían proporcionar. El FBI cerró Silk Road en 2013, pero el evento solidificó la percepción de las criptomonedas como una herramienta para actividades ilegales.

Aunque Silk Road desapareció hace mucho tiempo, el estigma asociado con las criptomonedas permanece. Según un informe de Chainalysis, la actividad delictiva representó aproximadamente el 0,34% de todo el volumen de transacciones de criptomonedas en 2020, con un valor de alrededor de $ 10 mil millones. Este porcentaje es relativamente pequeño en comparación con el uso legítimo de las criptomonedas, pero la naturaleza de alto perfil de estas actividades ilegales continúa eclipsando el mercado en general.

Lavado de dinero y financiamiento del terrorismo

Las criptomonedas también se han vinculado al lavado de dinero y al financiamiento del terrorismo, lo que consolida aún más su imagen negativa. Debido a la dificultad para rastrear las transacciones de criptomonedas, se han utilizado para ocultar los orígenes de los fondos ilícitos. Por ejemplo, los delincuentes pueden utilizar un proceso conocido como "mezcla" o "tumbling" para combinar varias transacciones en una, lo que dificulta rastrear la fuente de los fondos. Además, las plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi) y los intercambios entre pares ofrecen oportunidades para que las personas eviten los sistemas financieros tradicionales que están sujetos a las regulaciones contra el lavado de dinero (AML) y el financiamiento del terrorismo (CTF).

Las agencias de aplicación de la ley y los organismos reguladores se han vuelto cada vez más vigilantes a la hora de abordar estos problemas. En los Estados Unidos, el Departamento de Justicia (DOJ) y la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN) han estado investigando y procesando activamente casos que involucran lavado de dinero basado en criptomonedas. Organizaciones internacionales como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) también han pedido regulaciones AML y CTF más estrictas para los intercambios de criptomonedas y los proveedores de billeteras.

Preocupaciones por la evasión fiscal

Otro problema importante que contribuye a la percepción negativa de las criptomonedas es su potencial para permitir la evasión fiscal. La naturaleza descentralizada de las criptomonedas permite a las personas realizar transacciones fuera del ámbito de los organismos reguladores, lo que hace que sea más fácil ocultar ingresos a las autoridades fiscales. Esta ha sido una preocupación creciente para los gobiernos de todo el mundo, a medida que aumenta la popularidad de los activos digitales y el potencial de pérdida de ingresos se hace más evidente.

En los Estados Unidos, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) clasifica las criptomonedas como propiedad, lo que significa que cada transacción, incluido el intercambio de una criptomoneda por otra, es un evento imponible. Esta clasificación tiene importantes implicaciones fiscales, ya que requiere que las personas declaren las ganancias o pérdidas de capital en cada transacción. Sin embargo, la naturaleza seudónima de muchas transacciones de criptomonedas plantea un desafío significativo para las autoridades fiscales a la hora de rastrear y hacer cumplir las normas.

El IRS ha tomado medidas para abordar este problema, como incluir una pregunta en la primera página del Formulario 1040 que pregunta a los contribuyentes si han recibido, vendido o intercambiado alguna moneda virtual durante el año fiscal. Además, en 2019, el IRS envió cartas a más de 10 000 titulares de criptomonedas que podrían no haber informado correctamente sus transacciones, instándolos a pagar los impuestos atrasados.

Cuentas offshore y paraísos fiscales

Otra preocupación relacionada con la evasión fiscal es el uso de criptomonedas para trasladar activos al exterior y a paraísos fiscales. Al convertir moneda fiduciaria en criptomonedas y transferirlas a billeteras ubicadas en jurisdicciones con requisitos de declaración laxos, las personas pueden evitar ser detectadas por las autoridades fiscales de su país de origen. Esta práctica es similar a los métodos tradicionales de evasión fiscal offshore, pero se ve facilitada por la facilidad de transferir activos digitales a través de las fronteras​.

Las autoridades reguladoras son cada vez más conscientes de este problema y están trabajando en la cooperación internacional para abordarlo. Por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) está desarrollando un marco para el intercambio automático de información sobre transacciones de criptomonedas entre países, similar al Estándar Común de Informes (CRS) utilizado para las cuentas financieras tradicionales. Este marco tiene como objetivo mejorar la transparencia y combatir la evasión fiscal transfronteriza que involucra activos digitales. Falta de supervisión y controles regulatorios

La naturaleza descentralizada y a menudo no regulada de las criptomonedas ha contribuido a la percepción de que son herramientas para eludir los controles y regulaciones financieras tradicionales. A diferencia de las instituciones financieras tradicionales, que están sujetas a estrictas regulaciones de Conozca a su cliente (KYC) y Antilavado de dinero (AML), muchas plataformas y bolsas de criptomonedas operan con una supervisión mínima. Esta falta de regulación ha generado inquietudes sobre la posibilidad de que las criptomonedas se utilicen para el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y otras actividades ilícitas.

Los organismos reguladores de todo el mundo han reconocido la necesidad de supervisión en el espacio de las criptomonedas y han tomado medidas para abordar estas inquietudes. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), una organización internacional que establece estándares para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, ha recomendado que las bolsas de criptomonedas implementen medidas de KYC y AML similares a las que se exigen a las instituciones financieras tradicionales. Algunos países han ido más allá, implementando regulaciones estrictas o prohibiciones directas sobre el comercio y la minería de criptomonedas. Por ejemplo, China ha prohibido las transacciones de criptomonedas y las actividades de minería, mientras que la Unión Europea está desarrollando marcos regulatorios integrales para regular el uso de activos digitales​.

En los Estados Unidos, agencias regulatorias como la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) han participado activamente en la regulación del mercado de criptomonedas. La SEC ha tomado medidas contra las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO) que violan las leyes de valores, mientras que la CFTC ha clasificado a Bitcoin y Ethereum como materias primas y regula los productos derivados basados ​​en estos activos. A pesar de estos esfuerzos, el panorama regulatorio de las criptomonedas sigue siendo fragmentado y complejo, y las diferentes jurisdicciones adoptan enfoques variados para la regulación​ IRS.


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